Sunday, December 18, 2011

3er dia Novena de Navidad


Acompañando a Maria y José en el camino hacia Belén.

Maria, ha llegado el momento de descansar. José te ayuda a bajar del asno, tiende una lona debajo de un árbol y te ayuda a sentarte en esa tierra tan arida y reseca, siendo tu toda fertilidad y vida. Te prepara algo de comida que restaure tus fuerzas. El quiere que descanses.
Se aleja con el asno para que él también coma algo y beba de un riachuelo que hay allí cerca, lo amarra (ata) en el arbol y vuelve donde tú estás. Se sienta a tu lado, come algo. El cansancio le vence y se queda dormido. Tú te quedas mirándolo. Tu corazón rebosa de amor, ternura, agradecimiento.
Cuánto te ama y cuánto ama a su DIOS y cuanta inmensidad de amor en hacer su voluntad. Todo su ser rebosa JUSTICIA. Es realmente el hombre mas justo en el que brillan honradez, paz, bondad,  obediencia, mansedumbre, prudencia y sobre todo castidad. Es el hombre a quien Dios se ha revelado en su sueño, el sueño que ha puesto punto final a una angustia vivida en un silencio respetuoso y ha abierto la etapa del asombro que colorea su obediencia fiel. El ha dicho también su fíat a una misión especial, que a la vez se le presentaba algo dura quizás. Ha puesto su firma en una hoja en blanco en la que Dios ha empezado a escribir, ahí está la prueba de la inmediata marcha hacia Belén.
Maria, en medio de tu cansancio, tienes el consuelo de la cercanía y amor del hombre que Dios ha puesto a tu lado.
De tu corazón rebosante de gratitud a Dios sale como un canto parecido ha este Salmo 135: -porque eterna es su misericordia-.

No comments:

Post a Comment