
Vio a toda la gente reunida en una llanura para el juicio final.
Y apareció una escalera roja y, en la parte superior, Jesucristo con rostro de juez airado.
San Francisco invitaba a todos a subir por la escalera al cielo, pero las personas, cuando iban a mitad de los escalones, miraban hacia arriba y les entraba tanto miedo al juicio del Señor que se caían.
Entonces, apareció una escalera blanca y, en su parte superior, la Virgen Maria, sonriente y amable.
La gente empezó a subir por la escalera y, al mirar hacia lo alto, se animaban al ver el rostro bondadoso de María. Incluso, Ella les alargaba el manto y les daba la mano para subir al cielo. Y así entraban en el cielo sin mayor dificultad.
La Virgen Maria, es como la escalera de Jacob, el camino más fácil, rápido y más seguro para llegar al cielo, donde Jesús nos espera para hacernos felices por toda la eternidad...
Nunca olvides que ella es la ESCALERA AL CIELO...!